Carmen Massanet posa con una amplia sonrisa, en un primer plano de imagen
Carmen Massanet es cantante lírica, ciega de nacimiento, afiliada a la ONCE

Carmen Massanet: "La música me mueve y doy pasitos para conseguir mi sueño de ser una gran cantante"

Anda en pleno relanzamiento de su carrera musical, a través de su poderosa voz de soprano y presencia en las plataformas digitales de las redes sociales

Ilusión y constancia. Es mallorquina y aterrizó en la cosmopolita capital de Madrid, allá por 2012. Contaba 22 años y la libertad de su independencia familiar. Nació ciega, sin ojos -“fue una malformación ocular durante el embarazo”, dice-, y cuando sintió el yugo de la sobreprotección necesitó volar, crecer sin paracaídas. Le trajo el amor por estos lares y aquí continua sonriente, feliz y luchadora por cumplir su sueño Carmen María Massanet Arco.

Lleva los nombres de sus abuelas, remarca con orgullo, porque así lo quiso su madre y en ese orden. En su vida diaria es Carmen ‘a secas’ y como cantante lírica, que es, ya se la reconoce por el primer apellido Massanet. 

Nunca le ha faltado trabajo para ganarse la vida. Lleva una friolera de años como teleoperadora en Ilunion Contact Center, del Grupo Social ONCE, y siempre que ha tenido ocasión ha ejercido la profesión de periodista, en prensa y radio. Durante seis temporadas presentó el programa ‘El valor de otras voces’, en Radio María, y estuvo un  tiempo en la agencia de noticias Servimedia.

Desde niña la música guía sus pasos. Las clases de canto fueron por vía extraescolar y marcaron dirección. “La profesora me decía: te voy a dar media hora de clase porque aún no tienes la voz desarrollada”, comenta. Tenía 12 años e insistió en el empeño de aprender “y arrancó este largo camino, que ahora he aprendido a disfrutar mientras llega mi gran sueño: estar dando conciertos y cantando todos los días”.

Se hace camino al cantar. La belleza del timbre cálido de cantante lírica la sitúa como soprano en el Coro del Teatro Principal de Palma, con apenas 15 años. A la postre, obtiene el título profesional de Canto por el Conservatorio Arturo Soria de Madrid. Y se lamenta del rechazo en la Escuela Superior de Canto, espinita que aún tiene clavada por no conseguir ingresar en sus filas. “Es un poquito difícil entrar porque hay muy pocas plazas y son muy exigentes en las pruebas de acceso”, confiesa sin acritud. 

A buen seguro, todo se andará. Mientras, sigue preparándose con distintos maestros en su trayectoria musical. Todos aportan y suman... como la repertorista argentina Cecilia Varela, su actual maestra de técnica vocal, con quien parece haber encontrado la horma para expresar lo que lleva dentro, a la hora de actuar en un escenario. “Cecilia ya había tenido experiencia con personas ciegas en su país y me está ayudando a trabajar también el tema corporal porque en la lírica, en el canto clásico, es muy importante sentir libertad en el cuerpo, no estar tensa”, explica con sinceridad.


El desbloqueo personal forma parte del juego actoral. También en el arte de la interpretación musical, la voz acompañada de la presencia y gesto para secundar las cualidades vocales y su coloratura. “Hay una parte, por lo que sea, que no me han trabajado bien y es la libertad corporal... desbloquear el cuerpo para que la voz salga mejor y los agudos más libres. Con Cecilia lo estoy trabajando y en los últimos conciertos me he sentido mucho mejor”, asegura.

Libertad de movimiento. Consciente de la importancia de cantar “también con el cuerpo”, Carmen progresa adecuadamente. Compagina sus actuaciones de fin de semana con el trabajo en Contact Center “en turno de tarde”, apunta. Horario laboral que le permitió “ir a clases en el Conservatorio” y ahora continuar con su preparación y relanzamiento. 

Opera, zarzuela, canción española... Luce un amplio repertorio en su andadura profesional, con una progresiva madurez de la voz, a su propio ritmo. Durante tres años formó parte del gran espectáculo inclusivo ‘Blancanieves. El Musical’ (Candileja Producciones) interpretando a uno de los personajes ciegos del clan de los 7 enanitos. Y  vivía la emoción de Lentita, su papel en el musical que fomenta la autoconfianza y la inclusión. 

De ahí, la respuesta a la pregunta: “¿Qué sentía...? Ese guion tenía una fuerza brutal porque, en un momento dado, dice: yo no sé si alguna vez seré digna de recibir amor. Y a muchas personas ciegas nos pasa eso por la cabeza cuando hemos intentado conocer personas que ven... y se alejan enseguida. Quizá por los prejuicios que existen, se ponen excusas... No se sienten preparados para conocernos más. Esa parte para mí fue como una introspección en mi vida, cada vez que interpretaba ese papel pensaba ¿estoy hablando de mí?".

Talento y sentido del humor. Le queda mucho por hacer, tiene la vida por delante. La vocación nunca se rinde y acaba de hacer una inversión en su propio proyecto de futuro para dar a conocer su arte, en todas las plataformas digitales “porque si no estás en redes sociales, por mucha técnica vocal y mucho talento que tengas, desgraciadamente no existes”

Los contactos para trabajar en la BBC (Bodas, Banquetes y Comuniones) siguen adelante y suma los dos últimos conciertos -gestionados por la empresa Artes Búho- en los centros culturales madrileños ‘La Elipa’ y en ‘La Casa del Reloj’. Junto con el pianista ciego Iulian Ionut Abagiu “ofrecimos un recital de ópera, canción clásica española y zarzuela. Nuestro objetivo es acercar la música lírica al público que pueda tener menos posibilidades de acceder a un teatro o ir a la ópera. Llegar a todo el mundo y que no se vea como música de minorías”, concluye. 


 

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Genoveva Benito
Periodista