Contigo Somos Once
David Levecq: "Soy muy feliz por cruzarme en el camino con Ilunion Hotels donde mi proyección laboral está alineada con los valores deportivos"
Es el primer medallista paralímpico DEIB Coach en Ilunion Hotels, del Grupo Social ONCE, un rol pionero en el sector hotelero que profesionaliza la escucha activa dentro de los equipos de trabajo y coloca el bienestar integral de las personas en el centro de la estrategia empresarial
Y... desde marzo de 2025, David Levecq Vives lleva a gala ser parte de la primera hornada de trabajadores -y trabajadoras, claro- que forman el equipo profesional del DEIB Coach -Diversidad, Equidad, Inclusión y Pertenencia, por sus siglas en inglés- en la treintena de hoteles Ilunion con atención personalizada.
“Me siento muy identificado con este rol en Ilunion Hotels; como deportista con discapacidad congénita desarrollé una sensibilidad muy especial por el tema de la inclusión y he visto que tan pionero trabajo encaja con lo vivido dentro del mundo del deporte paralímpico, de crecimiento y expansión, pues supone también un movimiento transformador en la sociedad”, declara con satisfacción.
Nadar a favor de corriente. El veterano deportista ha sabido compaginar su exitosa carrera de nadador de élite con una sólida formación universitaria, en Fisioterapia y Psicología. Tenía meridianamente claro que algún día llegaría su retirada deportiva por la edad, al menos. Así se fue labrando su futuro laboral a la par de las brazadas con brillo de medallas (tres de plata) en los Juegos Paralímpicos (JJPP) de Atenas (2004) y en los celebrados en Pekín cuatro años más tarde (2008). Y se mantuvo en la cumbre resonando su nombre en los JJPP que siguieron: los de Londres (2012), Río (2016), Tokio (2020) y París (2024).
Destino o casualidad. En la ‘Ciudad de la Luz’ del país que le vio nacer en 1984, se despedía del deporte de competición con los deberes más que bien hechos. Una trayectoria con un palmarés repleto de preseas de todos los colores (oro, plata y bronce), a lo largo y ancho de tantos campeonatos del mundo y europeos del Comité Paralímpico Internacional (IPC) en los que ha sido protagonista, amén de las seis citas paralímpicas.
El culmen dorado en familia. “Lograr cerrar mi carrera deportiva en París 2024 fue un grandísimo éxito. Me clasifiqué a la centésima justo una semana antes de que se terminara el plazo para poder lograr el tiempo de participación… Y lo clavé. Para mí fue casi como una medalla; tenía cuarenta años y mis rivales veinte… recuerdo que hasta bromeaba con ellos. Lo viví desde otra perspectiva con total disfrute y saboreando estar todavía en alto rendimiento tras tantos años… Y así cerré de una manera brillante mi trayectoria deportiva con la clasificación para participar en los últimos Juegos Paralímpicos”, relata feliz a golpe de recuerdo. Un broche dorado, desde luego, compartido ‘en vivo y en directo’ con la familia de Francia.
De origen francés. También en sus venas, David Levecq lleva sangre española, valenciana para más señas, por parte de madre. Contaba cuatro añitos cuando “nos fuimos a vivir a Valencia y he estado allí hasta los veintisiete años”, comenta, mientras pone el acento en aquel tiempo de su infancia y primera juventud.
El pie equinovaro, que tuerce hacia abajo y hacia adentro, motivó la valoración funcional de discapacidad física permitiéndole competir en Paralímpicos, en natación adaptada, categoría S10. Llegar al nivel elitista requiere disciplina férrea y grandes dosis de resiliencia.
Aprendió a nadar con apenas cinco años y entró en competición a los diez, en el Club de natación del municipio de Burjassot (Valencia); allí entrenaba y competía con personas sin discapacidad. “De hecho, durante mi carrera deportiva he estado en muchos grupos donde mis compañeros no tenían ningún tipo de discapacidad”, señala. Cumplidos ya los catorce empezó a competir con personas con discapacidad.
Cambiar el chip. Ver personas sin un brazo -o sin los dos- y otras que dejan la silla de ruedas para entrar en la piscina, o aquellas con parálisis cerebral o las que van moviendo ‘a ras de suelo’ el bastón blanco por ser ciegas… le impactaron de lleno. Tenía 14 años y era el primer día que compartía espacio acuático para calentar músculos y arrancar entrenamientos con otros deportistas con discapacidad.
“En el Campeonato de España (Cádiz, 1999) tuve tiempo para conocer realmente a las personas sin ver primero su discapacidad. Dejé de fijarme en las prótesis, si las llevaban en piernas (o brazos) y si caminaban peor o mejor... Ahí empecé a encajar con mis compañeros en igualdad de condiciones”, reconoce sin acritud. Sin prisa pero sin pausa, la natación para competir al más alto nivel se iba abriendo camino en su trayectoria vital. Y así nos lo cuenta.
Pasión por el agua. Referentes paralímpicos como Ricardo Ten Argilés, que competía en natación y ciclismo adaptado, o el plusmarquista mundial Daniel Vidal Fuster, primer nadador sin brazos que cruzó el Estrecho de Gibraltar, “fueron una parte importante de mi inspiración y ganas de entrenar duro para llegar tan alto como ellos”, asegura con franca admiración.
Visión de futuro. Se preparó a conciencia para tener alternativas de un trabajo estable “más allá del deporte", dice. En la Universidad de Valencia cursó la carrera de Fisioterapia, profesión que ejerció durante algún tiempo en la misma ciudad, compaginando con entrenamientos y viajes por competiciones. Aún así le echó más ganas y, sin renunciar a su pasión deportiva, optó por la Educación a Distancia para estudiar Psicología en la Universidad Católica de Murcia.
De hecho, ya le está rentando tan sólida formación. Saber escuchar, de la misma manera que un psicólogo, y es un buen acicate para ejercer como DEIB Coach en Ilunion Hotels. Trabaja en el “Les Corts Spá de Barcelona y, en época vacacional, en el Caleta Park en S´Agaró de la Costa Brava”, informa.
“Crear un espacio íntimo de escucha, basado en la confidencialidad” constituye el primer paso, en los hoteles de Ilunion, de esta labor pionera que toma el pulso de las posibles necesidades laborales e incluso personales de la plantilla de trabajadores. Cerca del 60 por ciento atraviesa algún tipo de vulnerabilidad o son personas con discapacidad.
Los DEIB Coach se apoyan en entrevistas, observación y un índice de inclusión que analiza dimensiones del bienestar (a nivel emocional, físico, material, familiar, relacional, laboral...) para medir el impacto en la calidad de vida de las personas. Y su objetivo es “mejorar” esa calidad de vida de una forma integral, en todos los aspectos o dimensiones, gracias a la profesionalización de la escucha activa.
“Yo diría que nuestro trabajo ha tenido muy buena aceptación -valora con conocimiento de causa- porque además de ‘la escucha activa’ gestionamos ayudas para favorecer actividades extraescolares para los hijos, su participación en campamentos de verano, etc.; también hemos implementado el servicio de fisioterapia por la demanda de los trabajadores...”.
Constancia, esfuerzo, superación, trabajo en equipo... valores en la mochila de vida de David Levecq, en consonancia con tan pionero trabajo como DEIB Couch. “He visto que el proyecto de Ilunion Hotels está muy alineado con mis valores deportivos y ando feliz por haber encontrado mi nuevo camino”, concluye.