Editorial

La quinta fundación

Dicen los expertos en tauromaquia que no hay quinto malo y nosotros nos vamos a agarrar por los cuernos esa máxima para destacar hoy otro paso adelante muy destacado, otro hito en la historia de la evolución de la ONCE, ahora todos juntos bajo el paraguas de la marca Grupo Social ONCE: el arranque oficial de la Fundación ONCE Baja Visión. No es un tema menor, ni mucho menos, y se suma a los grandes avances de la Organización en las últimas cuatro décadas, en las que hemos impulsado, con esta, cinco fundaciones centradas en lo que más y mejor sabemos hacer: ayudar a las personas. 

Se imaginan España en los tiempos que corren sin la Fundación ONCE de atención a personas con discapacidad; sin la Fundación ONCE para América Latina; sin la Fundación que forma los mejores perros guía del mundo; sin la específica Fundación ONCE de atención a personas con sordoceguera.... Ya no es posible y la historia las ha demostrado y situado como palancas ejemplares de inclusión, de sensibilización, de apoyo, de realidad. Ahora llega la quinta Fundación, dedicada a la personas con baja visión; otro paso de gigante para ampliar la solidaridad de la ONCE al resto de ciudadanos y ciudadanas en riesgo de exclusión. Un paso valiente y atrevido, para el que contamos siempre con toda la sociedad.

Se trata de una Fundación que lleva algunos meses ya trabajando en silencio para presentarse ahora como una tremenda palanca y plataforma de ayuda a las hasta 400.000 personas con baja visión que los expertos consideran que puede haber en España en esta situación: Y lo hace como ha hecho siempre la Organización, de una forma natural: se detecta la realidad de miles de personas que, sin tener una ceguera reconocida que les otorgaría el derecho a ser afiliados a la ONCE, atraviesan por realidades que les dificultan en gran medida el día a día. Y, quién mejor para darles respuesta que la ONCE, con este proyecto que nace con el mismo propósito de antes, de ahora y de siempre: mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con esta realidad, otra muestra más de solidaridad, otro paso adelante.

Nadie nos lo pide o nos lo exige. Pero somos y nos sentimos Grupo Social ONCE, un agente de cambio social, y nos obligamos a nosotros mismos a caminar hacia adelante con un horizonte y una mirada amplia (¿Quién lo diría en el mundo de los ciegos?) que trata precisamente de minimizar los riesgos de quienes puedan quedarse fuera de la ciudadanía. Como Marcos, que reconoce en la entrevista que le hacemos en este número que, para poder seguir adelante, convirtió en su hábitat natural durante toda su infancia, su adolescencia y su juventud, las primeras filas de todas las clases y aulas por las que ha pasado; solo para poder captar a duras penas en los encerados, las pizarras y otros soportes, la información necesaria para poder abrirse un futuro, que ha logrado.

Y en ese punto se encuentran los caminos de David y del Grupo Social ONCE. Abrir más y más el futuro a más y más personas, en este caso con baja visión. Para ellos y ellas lanzamos una Fundación que, además, quiere caminar de la mano de las muchas, muy activas y útiles organizaciones, asociaciones y otras entidades de la sociedad civil que ya trabajan en esta área, para quienes abrimos nuestras puertas a colaborar, trabajar juntos, intercambiar conocimiento e iniciativas; y lo mismo con otra área que la ONCE ha impulsado siempre: la investigación en ceguera, que ahora tiene un punto de encuentro para científicos que quieran vertir toda su ciencia en evitar, minimizar, prever o ayudar a mejorar la capacidad de visión de muchas personas. En ambos casos ofrecemos nuestro conocimiento y en ocasiones nuestra capacidad de financiación.

En definitiva, la Fundación ONCE Baja Visión, llamada a llegar a más y más gente; a seguir el camino de las creadas con éxito en los últimos años y a convertirse en herramienta clave de inclusión. Nuestra quinta Fundación.
 

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