Contigo Somos Once

Juan León Capilla durante su intervención en el primer Pregón Inclusivo de la Semana Santa, en Sevilla

Juan León: "Él es el gran influencer de todos los tiempos, Jesús nazareno, el hijo de María virgen"

Ha sido el pregonero ciego del primer Pregón Inclusivo de la Semana Santa de Sevilla

Creyente con fe adulta. Cuenta los 72 años, nació en Camas (Sevilla) y nunca ha visto la luz del sol. Internado en colegios de la ONCE cursó estudios en Sevilla y Madrid hasta dedicarse a la venta del cupón durante más de tres décadas. Adquirió formación en Teología para seglares y el sistema de lectoescritura braille no tiene secretos para Juan León Capilla.

La emoción se conjuga con su devoción. Tiene pensado y ha meditado todas y cada una de las palabras que va a pronunciar con sencillez en el primer pregón inclusivo de la historia. La cámara enfoca a unas manos despiertas, huesudas, temblorosas, que se acomodan en el atril donde reposa su escrito en braille. 

Sin titubear Juan arranca su pregón a ciegas… ¿Qué pasa por las calles de Sevilla? Hay bulla, se escuchan rumores de fiesta (...) Ahí viene el rey de reyes -Domingo de Ramos-, el Rey que ya es famoso en todos los lugares, todos hablan de él… Es el gran influencer de todos los tiempos. Es él, Jesús nazareno, el hijo de María virgen. Él, que abre los ojos al ciego, hace andar al paralítico, oír a los sordos… Él es el maestro que nos enseña la Ley de Dios, el amor. Y está entre nosotros…”

Ha sido durante un acto entrañable y pionero por contar con cuatro personas con discapacidad para ser pregoneras de la Semana Santa de Sevilla, organizado por la Hermandad del Amor y la Asociación de personas con discapacidad intelectual Niños con Amor. 

La celebración se abría con una pieza de la Agrupación musical María Santísima del Rocío, en vivo y en directo. A su propio ritmo y sentimiento, pregonan en este orden: Patricia Gascó, Salvador Carabe, Juan León y Antonio Sánchez. Se suma la voz vibrante de la saetera, también una persona ciega como Juan, María José Vela

Ver con los ojos de la fe. “Yo no puedo ver con los ojos, pero yo le he visto, por eso doy testimonio; amén, concluía Juan su pregón. Transmite verdad e invita a la consciencia; y lo hace con humildad porque “Jesús es el otro, el hermano en Cristo; aunque tenga una religión diferente, sea musulmán, hindú… Es Cristo. Amar a Dios por encima de todo y al prójimo como a ti mismo”, declara con convencimiento. “Ver con los ojos de la fe porque una cosa es la vista, que yo carezco de ella, y otra cosa es la visión de Cristo.

Y argumenta: “porque la visión es una cosa más profunda. La vista es lo que uno ve. Pues yo no tengo vista pero he visto a Jesucristo porque me ha dado visión, que es mucho más.

Ciego de nacimiento, el tercero de cuatro hermanos, los tres primeros varones -y ciegos como él- “han vendido cupones de la ONCE como yo”, nos cuenta. También, que han recibido su educación, hasta el Bachiller superior “en régimen interno, en el colegio de Sevilla y después en Madrid. Era otra época, y yo la he vivido como si fuera ahora en Colegios Mayores”.

Le hubiera gustado estudiar Filosofía, e hizo el primer curso por la UNED “ya viviendo en casa, pero no terminé ninguna carrera porque hacía falta el dinero y me puse a trabajar en la venta de los productos de juego de la ONCE”

El reloj del tiempo, en aquel momento, no le daba para compaginar “estudiar y vender; no he sido buen estudiante aunque me ha gustado siempre estar formado, y lo que sí tengo hecho es ‘Teología para seglares’ en el Instituto de Ciencias Religiosas de Sevilla”, comenta con sinceridad.


Bien es cierto, asegura, que le propusieron impartir algún módulo como profesor de la asignatura de Religión pero no se veía en ese papel. “Soy una persona bastante nerviosa y estar con alumnos en un aula... hay que tener paciencia, mano izquierda y ‘a lo mejor’ Dios no me ha llamado para estar ahí”, reflexiona en voz alta. Mientras, asegura que dar una clase de recuperación, por ejemplo, o catequesis sí ha estado y está al alcance de su mano. 

Criado en la educación católica. Ostenta la base religiosa de toda la vida. En la actualidad es opcional en los centros educativos, “antes era obligatorio, pero a mí me ha servido”, confiesa.

Y... haciendo gala de su sinceridad apostilla: “Tuve un tiempo... como que terminé un poco empachado de tantos rezos y tantas cosas que nos obligaban; cuando salí del colegio estuve una temporada sin practicar nada”. Ojo, puntualiza, “sin hacer daño a nadie, sólo estuve indiferente”

Las amistades de su barrio sevillano de Nervión, donde además ejercía como flamante agente vendedor, centinela de la ilusión de la ONCE, le rescataron de la indiferencia y volvieron a conquistar su inquieto corazón. “Había un grupo de coros, que cantaban misas, y un buen ambiente”, relata. En esas medias, continua, “dieron unas charlas, catequesis para jóvenes y adultos, en la Iglesia de la Concepción Inmaculada de Sevilla, y como me gusta aprender asistí, entonces conocí a la que hoy es mi mujer y vivimos nuestra fe en el Camino Neocatecumental”, declara sin acritud

Con detalle, Juan desgrana la importancia que tiene haber reencontrado, de nuevo, su rumbo emocional “en un itinerario de formación cristiana para adultos porque la Iglesia es de todos y hay muchas realidades”. Redescubrir la importancia del acto sagrado del bautismo cristiano en la edad adulta supone avanzar en la trayectoria vital... “hay tanta información, que conviene apagar y volver a encender nuestro dispositivo. La reiniciación cristiana es como resetear, por decirlo de alguna forma: reiniciar es vivir una fe adulta”, constata.

De bien nacido es ser agradecido. “Si viene de la ONCE no es nada malo”, dice que pensó cuando le contactó el instructor braille para pedirle permiso en facilitar su número de teléfono como persona ciega, con motivo de celebración del primer pregón inclusivo. 

Enseguida le llamaron desde la Asociación Niños con Amor, le explicaron el objetivo inclusivo de la iniciativa y, a la postre, “escribí mi pregón en braille, más o menos, para no perderme y me lancé a la aventura”, comenta risueño. No se considera “un ser brillante” en la oratorio y siempre creyó que los pregoneros de Semana Santa pueden ser “un escritor o un Hermano Mayor de una Hermandad..., pero yo no me veía.

Sea como fuere, todos los presentes en el Teatro de la Fundación Cajasol escucharon y aplaudieron su testimonio de fe, que se divulga en el YouTube del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla.

Genoveva Benito
Periodista