Empleo, inclusión y sostenibilidad: las claves del turismo que viene
Fundación ONCE celebra en Mallorca un congreso clave para impulsar un turismo más inclusivo y sostenible
Palma de Mallorca se convirtió durante los pasados 16 y 17 de abril en el centro del debate nacional sobre el futuro del turismo. La capital balear acogió el Congreso de Empleo, Sostenibilidad y Turismo, una cita organizada por Fundación ONCE e Inserta Empleo y cofinanciada por la Unión Europea, que reunió a responsables públicos, empresas del sector, entidades sociales y especialistas para reflexionar sobre cómo debe evolucionar la actividad turística ante los nuevos retos económicos, sociales y tecnológicos.
El encuentro partió de una premisa compartida: el modelo turístico necesita transformarse para seguir siendo competitivo, pero también para ser más justo, accesible y sostenible. La digitalización, la irrupción de la inteligencia artificial, la dificultad para atraer talento, la desestacionalización, la accesibilidad universal y la inclusión laboral de las personas con discapacidad fueron algunos de los ejes centrales del debate.
Lejos de poner el foco únicamente en el crecimiento del número de visitantes, el congreso defendió un cambio de mirada. El turismo del futuro, se destacó, debe medirse por su capacidad para generar empleo de calidad, cuidar el entorno y contribuir a mejorar la vida de las personas.
"Hemos visto claramente que el turismo es una oportunidad para las personas con discapacidad -manifiesta Virginia Carcedo, secretaria general de Fundación ONCE y vicepresidenta ejecutiva de Inserta Empleo, haciendo balance del encuentro-. Es una oportunidad porque las cifras nos dicen que todavía hay mucho talento diverso que se puede implementar. Pero también hemos visto que para poder conseguir que las personas con discapacidad se inserten de manera mayoritaria en el turismo, es necesario implementar políticas de accesibilidad, políticas relacionadas con poner en valor la capacidad de la persona y no su discapacidad, y sobre todo tener en cuenta un modelo de turismo totalmente diferente que tenga que ver con el territorio, que sea regenerativo, que sea sostenible, no solamente socialmente, sino también medioambientalmente".
Un empleo que no deje a nadie atrás
La sesión inaugural contó con la participación de la consejera de Trabajo, Función Pública y Diálogo Social del Govern balear, Catalina Cabrer; la concejala de Comercio, Restauración y Autónomo del Ayuntamiento de Palma, Guadalupe Ferrer; y la directora general de Inserta Empleo, Ana Pilar Cruz.
Las tres coincidieron en que el sector turístico atraviesa un momento decisivo. Aunque en Baleares se ha alcanzado prácticamente la plena ocupación, el verdadero reto, señaló Catalina Cabrer, es garantizar que el empleo sea estable, de calidad y accesible también para quienes lo tienen más difícil.
En este sentido, la consejera avanzó que parte de los recursos procedentes del Impuesto de Turismo Sostenible se destinarán a iniciativas vinculadas a la desestacionalización, la mejora de los entornos laborales y la contratación de personas con discapacidad. También destacó la apuesta por la formación dual para colectivos vulnerables y el trabajo conjunto con el Servei d’Ocupació de les Illes Balears y el tercer sector.
Guadalupe Ferrer, por su parte, subrayó que la inclusión no debe entenderse solo como una cuestión social, sino como una oportunidad real para reforzar la economía local y hacer más competitivo el sector turístico.
Ana Pilar Cruz resumió el espíritu del congreso afirmando que no se puede hablar de sostenibilidad sin hablar de empleo e inclusión. El objetivo, señaló, es pasar de la reflexión a la acción y traducir el debate en alianzas y medidas concretas. Según datos de Odismet, en 2025 se formalizaron más de 68.000 contratos a personas con discapacidad en el sector turístico, lo que representa el 25 % del empleo del colectivo y el 2,4 % del empleo total del sector.
Repensar el valor de los destinos
Uno de los debates más relevantes giró en torno a la necesidad de redefinir qué hace valioso a un destino turístico como Baleares. El chef Andreu Genestra lanzó una reflexión crítica al recordar que durante años el sector ha priorizado la reducción de costes frente al cuidado de las personas que lo sostienen.
“El principal activo son los trabajadores y los hemos descuidado”, afirmó, vinculando esta idea con su propia experiencia personal como hijo de una persona con polio que encontró numerosas barreras a lo largo de su vida laboral.
La enóloga y fundadora de Mesquida Mora, Bárbara Mesquida, defendió un turismo más conectado con el territorio, la agricultura y la identidad local. Reivindicó la relación directa entre paisaje, producto y gastronomía, y afirmó que la accesibilidad debe integrarse desde el diseño, no añadirse como una corrección posterior.
Una visión compartida por Joe Holles, cofundador del proyecto mallorquín SONMO, basado en la agricultura regenerativa y el aprovechamiento integral de los recursos. En su finca, explicó, nada se desperdicia y todo forma parte de una cadena de valor pensada para reducir el impacto ambiental y compensar la huella de carbono. Para Holles, el objetivo no es solo mejorar la accesibilidad, sino avanzar hacia una verdadera inclusividad.
La consellera de Cultura y Patrimonio del Consell de Mallorca, Antònia Roca, puso el acento en el patrimonio, la historia y la artesanía como elementos diferenciales. Baleares, señaló, no puede competir únicamente en volumen, sino en aquello que la hace única.
La inteligencia artificial y el futuro del empleo
La ponencia más esperada fue la de Chema Herrero, CEO y fundador de Bedsrevenue y Teduka Formación Turística, quien abordó el impacto de la inteligencia artificial en el sector. Su mensaje fue claro: “La inteligencia artificial no sustituirá a los hoteleros, pero sin datos no hay paraíso”.
Herrero explicó que la IA está transformando de forma acelerada la manera en la que los turistas buscan, comparan y reservan sus viajes, y advirtió de que las empresas necesitan una estrategia clara de digitalización y gestión de datos. La tecnología, señaló, ya se utiliza de forma generalizada para gestionar reservas, anticipar la demanda o personalizar la experiencia del cliente.
Este proceso tendrá consecuencias directas en el empleo. Algunos puestos tradicionales se verán profundamente transformados, pero otros, ligados a la experiencia del cliente, la gestión estratégica o el análisis de datos, ganarán protagonismo. Además, surgirán nuevos perfiles vinculados a la ética, la privacidad y el turismo digital.
Del “todo incluido” al “todos incluidos”
La inclusión laboral de las personas con discapacidad ocupó un lugar destacado en el congreso. Juan José Cestero, director de Personas de Ilunion Hotels, explicó que el 40 % de la plantilla de la cadena tiene discapacidad y otro 20 % pertenece a colectivos vulnerables. Para Cestero, el reto consiste en crear entornos de trabajo donde todas las personas puedan desarrollar su talento, entendiendo la inclusión como una ventaja competitiva.
El cierre del congreso contó con la intervención de la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, junto a Virginia Carcedo, secretaria general de Fundación ONCE y vicepresidenta ejecutiva de Inserta Empleo, y Miquel Rosselló, director general de Turismo.
Prohens defendió avanzar hacia un modelo de turismo regenerativo, que cuide el territorio y genere oportunidades reales, apoyando especialmente a los establecimientos que apuestan por la contratación de personas con discapacidad. Virginia Carcedo recordó que el turismo debe construirse desde el empleo digno y advirtió de los retos pendientes: baja representación, temporalidad y escasa presencia de jóvenes. "Contar con las personas con discapacidad en un turismo sostenible hará que el turismo del futuro sea un turismo totalmente diferente, en el que prime la persona, en el que la tecnología sea un medio para llegar a esa inserción y en el que se ponga en valor todo lo diferente que tiene cada uno de los territorios", sostiene Carcedo.
"Y son las empresas también, tanto hoteleras como hostelería, como de servicios primarios, secundarios y terciarios, las que tienen que también ponerse en marcha, contar con las personas con discapacidad y generar entre ellas networking, clusters donde se puedan compartir buenas prácticas, pero también malas prácticas. Hablamos también de la inteligencia artificial como una forma de poner en valor las distintas competencias o skills de las personas con discapacidad", añade.
Como reflexión final, Alessandro Marinelli, presidente de Impulsa Igualtat IB, subrayó que Baleares es un destino accesible, pero que esa accesibilidad apenas se comunica. En un contexto en el que en 2050 más del 30 % de la población europea tendrá más de 65 años, el turismo accesible, concluyó, no es una opción, sino una necesidad. "Uno de los principales problemas que tenemos las personas con discapacidad es que no hay información. Yo cuando tengo que buscar un hotel que cumpla o supla las barreras que yo tengo, es casi imposible porque no se promociona como tal -explica-. Y esto es porque directamente no hay cultura de cómo hacerlo"
El mensaje que dejó el congreso fue claro: el turismo del futuro será sostenible, digital y competitivo, pero, sobre todo, deberá poner a las personas en el centro.