La CNSE presenta una guía para promover el buen trato y combatir la invisibilidad de las personas mayores sordas
La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) acogió, el pasado 9 de marzo, la presentación de la guía ‘Por un Buen Trato a las Personas Mayores Sordas’, una publicación que pone el foco en “las situaciones de discriminación, invisibilización y barreras comunicativas” que afectan a este colectivo, al tiempo que propone “una respuesta basada en la accesibilidad, el respeto y el enfoque de derechos”.
El documento nace con la vocación de convertirse en “una herramienta útil” tanto para profesionales como para la sociedad en su conjunto, ofreciendo claves prácticas para garantizar una atención digna, inclusiva y adaptada a las necesidades específicas de las personas mayores sordas.
Durante el acto, distintas voces del ámbito institucional y social coincidieron en señalar que el envejecimiento “no es una experiencia homogénea” y que, en el caso de las personas con discapacidad auditiva, “las barreras se multiplican”. En este sentido, la directora del Ceadac del Imserso, Inmaculada Gómez, subrayó que “el buen trato no es solo una aspiración ética, sino un derecho”, y pidió ampliar la mirada más allá de las barreras físicas para incluir también las sociales y comunicativas.
Por su parte, Miguel Ángel Cabra de Luna, de la Fundación ONCE, recordó el peso demográfico de este colectivo al señalar que en España hay cerca de diez millones de personas mayores, de las cuales “una parte significativa presenta discapacidad”, especialmente auditiva. “La discapacidad auditiva forma parte de nuestro mundo”, afirmó, insistiendo en la necesidad de integrar esta realidad en las políticas públicas.
Desde el propio movimiento asociativo, Amparo Minguet, referente para mayores en el Consejo de la CNSE, destacó el valor del trabajo en red para avanzar en inclusión y alertó sobre el crecimiento de la población mayor sorda y el riesgo de aislamiento. “Muchas personas sordas están acompañadas, pero se sienten solas”, advirtió, poniendo el acento en la urgencia de combatir la soledad no deseada, especialmente en entornos rurales donde los recursos son más limitados.
En esta línea, el presidente de la CNSE, Roberto Suárez, reivindicó el papel histórico de las personas mayores sordas dentro de la organización, que este año celebra su 90 aniversario. Suárez defendió que la inclusión pasa necesariamente por adaptar el entorno a las personas, garantizando el acceso a la comunicación, a la sanidad, a la educación y a la participación social. “Las personas mayores sordas deben poder representarse a sí mismas y participar plenamente en la sociedad”, señaló.
La guía presentada incorpora, además, recursos accesibles, como un código QR que permite su consulta en distintos formatos e idiomas, reforzando así su vocación inclusiva. Entre sus objetivos principales se encuentra no solo mejorar la calidad de vida de las personas mayores sordas, sino también “sensibilizar a la sociedad” sobre una realidad que, en muchas ocasiones, “permanece invisibilizada”.