Collage de imágenes, con una foto de un joven afiliado utilizando la BDO, y a la izda. una imagen alusiva a los audiolibros
Collage de imágenes, con una foto de un joven afiliado utilizando la BDO, y a la izda. una imagen alusiva a los audiolibros

La Biblioteca Digital de la ONCE también se abre a los beneficiarios de la Fundación ONCE Baja Visión

Un nuevo paso para la lectura accesible: algunos beneficiarios de la Fundación ONCE Baja Visión (FOBV) ya pueden acceder a la Biblioteca Digital de la ONCE (BDO) con una solicitud guiada y una valoración individualizada que pone en el centro a la persona. Y es que la lectura es mucho más que un entretenimiento: es autonomía personal, participación cultural, aprendizaje continuo y, para muchas personas, una forma de seguir conectadas con el mundo.

Con esa idea de fondo, la Fundación ONCE Baja Visión (FOBV) ha incorporado ya, para algunos de sus beneficiarios, la posibilidad de acceder a la Biblioteca Digital de la ONCE (BDO), un repositorio que reúne miles de títulos en formatos accesibles para personas con discapacidad visual que encuentran barreras en los libros convencionales. Lectura accesible y autonomía.

La BDO pone a disposición de los usuarios un catálogo amplio y en constante crecimiento, en el que conviven novelas, ensayos, revistas especializadas, obras académicas y materiales de fácil lectura, todos ellos adaptados específicamente para facilitar el acceso a la lectura cuando la vista ya no permite hacerlo con normalidad.

Este avance llega, además, en un momento especialmente significativo para el Servicio Bibliográfico de la ONCE (SBO), que ha alcanzado ya la cifra de 80.000 obras disponibles y continúa ampliando su fondo gracias al trabajo de lectores, revisores y técnicos de sonido, y también a las propias peticiones de las personas usuarias. Un catálogo que crece.

“Un paso muy importante”: la experiencia de Maite Robles al volver a leer

Pero este servicio no se entiende solo desde los números. Se entiende, sobre todo, desde el impacto real que tiene en la vida de las personas. Para quienes han tenido que renunciar a leer como antes por culpa de la baja visión, la Biblioteca Digital de la ONCE se convierte en una herramienta que devuelve algo tan esencial como el placer de la lectura. Y esa experiencia cobra rostro y voz en historias como la de Maite Robles, beneficiaria de la Fundación ONCE Baja Visión, que acaba de acceder a la BDO.

Maite Robles Maite no duda al describir lo que ha supuesto para ella este paso: entrar en la Biblioteca Digital de la ONCE ha sido “un paso muy importante”, asegura. Para alguien con baja visión, disponer de títulos en formato DAISY marca una diferencia enorme. Hasta ahora utilizaba la aplicación de la biblioteca pública, pero se encontraba con un catálogo limitado, listas de espera y préstamos condicionados por el tiempo. Frente a eso, la BDO le ofrece un acceso mucho más amplio y, además, con una calidad de audio que ella destaca especialmente: “es muy agradable y no está nada metalizado”. Un paso muy importante.

Esa diferencia se traduce, en su caso, en algo tan cotidiano como volver a leer sin esfuerzo visual. Maite explica que su baja visión le dificulta enfocar y leer en papel o en pantallas durante mucho tiempo, por lo que la Biblioteca Digital de la ONCE se integra en su vida como una nueva rutina. “La voy a utilizar casi a diario”, afirma. Para ella, escuchar libros es volver a recuperar el placer de leer sin que la vista se convierta en un obstáculo. Recuperar el placer de leer.

Además, la accesibilidad no solo abre puertas, también devuelve tiempo. Maite tarda cerca de una hora en ir al trabajo y otra en volver, y ese trayecto diario se ha convertido ahora en un espacio propio para disfrutar de la lectura en formato audio. Un tiempo que antes podía resultar monótono o perdido, hoy se transforma en un momento de disfrute personal, de evasión y de aprendizaje. Leer en los trayectos.

Cuando se asoma al catálogo de la BDO, Maite lo hace como una lectora habitual. Sabe que ya supera los 80.000 títulos y que, además de libros, también incluye revistas. Sus gustos son variados: le apasiona la literatura, las novelas de intriga y aventuras, pero también le interesan temas como la nutrición, la economía o la geopolítica. Con ese abanico de contenidos, lo resume con una sonrisa: tiene lectura para muchísimo tiempo, y confía en que, además, el fondo seguirá creciendo. Lectura para toda una vida.

El contraste con su manera de leer antes de acceder a la BDO es claro. Maite recuerda que hoy casi todo pasa por el móvil, pero leer un libro entero en una pantalla pequeña se hace pesado. También tuvo un e-book, pero terminó abandonándolo porque fijar la vista le resultaba demasiado exigente. “Cuando algo te cuesta tanto, acabas dejándolo”, explica. En su caso, la baja visión convertía la lectura en una experiencia frustrante, que poco a poco fue alejándola de uno de sus grandes hobbies. La lectura se vuelve difícil.

Con el audiolibro, sin embargo, la experiencia es distinta. Reconoce que al principio puede resultar extraño, pero la adaptación llega pronto. Estamos acostumbrados a series y plataformas, y escuchar una novela se convierte en una forma más de seguir una historia. Para Maite, este formato le permite retomar la lectura de otra manera, sin renunciar a lo que siempre le ha gustado: las historias bien contadas. Historias que se escuchan.

Su relación con la Biblioteca Digital no es pasiva. Como lectora curiosa, ya piensa en títulos que le gustaría encontrar. Uno de ellos es Días en la librería Morisaki, de Satoshi Yagisawa, una novela íntima y reconfortante que habla de la sanación emocional a través de los libros y de los pequeños cambios cotidianos. Su deseo refleja uno de los grandes valores del servicio: la diversidad de géneros y la posibilidad de que cada lector encuentre su propio camino dentro del catálogo. La diversidad de la lectura.

Cuando Maite piensa en otras personas con baja visión, su mensaje es claro: que se animen. Todas han pasado por situaciones parecidas y tener una puerta abierta a la lectura es una oportunidad enorme. Para ella, la BDO no es solo un servicio: es una forma de conexión con quienes comparten una misma realidad visual. Y, además, ofrece opciones en audio y en braille, lo que multiplica las posibilidades de acceso. Por eso lo afirma sin dudar: ella lo recomendaría al cien por cien. Una recomendación sin reservas.

Portada del díptico informativo sobre el SBO El entusiasmo se convierte en imagen cuando recuerda el momento en que supo que podía acceder a la Biblioteca Digital de la ONCE. “Una biblioteca para mí”, pensó, aunque enseguida matiza que es para muchas personas. Pero esa frase refleja exactamente lo que significa: poder elegir lo que quieras, sin tantos límites. Reconoce que algún título no lo encontró y que tuvo que buscar, pero su conclusión es clara: si falta algo, lo importante es poder sugerirlo para que el catálogo siga creciendo y enriqueciéndose. Una biblioteca para mí.

La historia de Maite se completa con su contexto personal. Su baja visión es degenerativa. Tiene miopía magna y, con el paso del tiempo, su visión se ha ido deteriorando. Ha tenido problemas de retina y se ha sometido a varias operaciones para evitar complicaciones. Se operó de miopía cuando empezaba el láser, con 25 años, y hoy, con 53, nota cada vez más la limitación visual. Su experiencia refleja una realidad compartida por muchas personas: el deterioro no llega de golpe, sino que se instala poco a poco. Una visión que cambia.

También cuenta cómo llegó a la Fundación ONCE Baja Visión casi por casualidad, a raíz de un cambio laboral. Tras 16 años como teleoperadora, encontró una oportunidad en ILUNION y, en ese proceso, conoció la existencia de la Fundación. Investigó, solicitó su incorporación y hoy siente que ha encontrado un lugar de apoyo y referencia. Para ella, la Fundación supone una red en un terreno donde muchas personas se sienten en un limbo: no cumplen criterios de afiliación a la ONCE, pero necesitan orientación y recursos. Encontrar un sitio.

Asumir una discapacidad visual que avanza con el tiempo no es sencillo. Maite lo describe con sinceridad: el entorno te ve “normal”, y tú mismo tardas en reconocerte en esa realidad. En el trabajo, acercarse demasiado a la pantalla puede generar miradas extrañas, cuando en realidad solo estás intentando ver. “Asumirlo cuesta”, insiste, sobre todo cuando no naces con ello y lo vives como una evolución a lo largo de la vida. En ese contexto, recuperar la lectura, aunque sea en otros formatos, no es un detalle: es recuperar una parte esencial de uno mismo. Asumir la baja visión.

Criterios comunes y evaluación “persona a persona”

Detrás de este acceso a la Biblioteca Digital de la ONCE hay, además, un proceso riguroso de valoración clínica y funcional. Julia Sánchez, oftalmóloga de la Fundación ONCE Baja Visión, es una de las profesionales responsables de analizar los expedientes de quienes solicitan el acceso a la BDO. Su punto de partida es claro: el proceso se basa en “valorar los expedientes de forma individualizada”, explica, atendiendo a los parámetros funcionales que aporta cada solicitante. Valoración individualizada.

Julia Sánchez El objetivo, explica, es discernir “hasta qué punto este paciente necesita este recurso”. No se trata de aplicar una plantilla automática, sino de entender cómo impacta la baja visión en la vida cotidiana y, especialmente, en una actividad tan concreta como leer. Un criterio numérico por sí solo puede ser demasiado estricto y no siempre refleja la realidad completa de la persona. La necesidad real del recurso.

En esa evaluación se analizan dos pilares fundamentales: el campo visual y la agudeza visual. El primero permite conocer la visión periférica, lo que la persona conserva y lo que no; el segundo refleja la visión central, determinante para actividades como leer textos, manejar documentos o seguir contenidos con precisión. A estos datos se suma un elemento clave en los casos más complejos: el diagnóstico clínico. Campo visual y agudeza.

Según Julia, el diagnóstico aporta una información decisiva cuando la patología es progresiva. Permite prever si la visión va a empeorar en los próximos años y ayuda a orientar la decisión en los casos límite. Como explica la oftalmóloga, no siempre es sencillo establecer una frontera clara, y por eso el conocimiento de la evolución de la enfermedad permite valorar con mayor justicia el impacto real en la calidad de vida. Patología progresiva, casos límite.

Julia Sánchez reconoce que uno de los mayores retos es fijar un “punto de corte” universal. Decidir a partir de aquí sí y a partir de aquí no” sería demasiado rígido y no siempre justo. Por eso, aunque se aplican los mismos criterios para todos, el objetivo es mantener una mirada amplia, que no se quede solo en el número, sino en lo que supone para la persona y su día a día. Criterios comunes, mirada humana.

¿Quién puede solicitar el acceso a la BDO desde la Fundación ONCE Baja Visión?

Está dirigido a personas beneficiarias cuya condición visual dificulta de forma significativa el acceso a libros en formatos convencionales. Para que la valoración sea ajustada, es importante aportar informes oftalmológicos actualizados, ya que la visión puede variar con el tiempo. Evaluar el estado real y presente de la función visual es clave para decidir con rigor. Rigor clínico y funcional.

Muchas de las solicitudes proceden de personas con una “bolsa visual mermada” que, sin embargo, no cumplen criterios de afiliación a la ONCE, que son especialmente estrictos. Ahí es donde cobra sentido el papel complementario de la Fundación ONCE Baja Visión: dar respuesta y apoyo a quienes necesitan recursos accesibles, aunque no encajen en los requisitos de afiliación. Un apoyo complementario.

La solicitud se realiza de forma telemática a través del Portal del Beneficiario, un canal diseñado para centralizar servicios y gestiones. Desde ahí se tramita la petición adjuntando la documentación médica requerida, en un procedimiento pensado para ser sencillo y guiado, con un objetivo claro: que cada expediente permita valorar correctamente la necesidad de acceso a la Biblioteca Digital de la ONCE. Un proceso guiado.

Una vez concedido el acceso, la BDO despliega todo su potencial: un catálogo vivo, con títulos en distintos formatos accesibles, organizado para facilitar el descubrimiento de lecturas y el acceso a contenidos. La versión web ofrece herramientas de navegación clara, secciones de novedades y obras más descargadas, y un buscador con filtros que ayuda a localizar títulos, autores o materias. Todo ello pensado para que la lectura sea posible cuando el formato tradicional se convierte en un obstáculo. Un entorno accesible.

Imagen de la web de la FOBV en la que una usuaria sostiene un teléfono móvil Para quienes, como Maite, han visto cómo la baja visión les iba alejando poco a poco de los libros, la Biblioteca Digital de la ONCE supone volver a abrir una puerta que parecía cerrada. Y para la Fundación ONCE Baja Visión, este servicio representa un nuevo paso en su objetivo de acompañar, apoyar y ofrecer oportunidades reales a las personas con discapacidad visual. Porque, como resume Maite, tener acceso a más de 80.000 títulos, y a todos los que vendrán, es una oportunidad que no se puede dejar pasar. Una puerta abierta a la lectura.

Alberto Bartolomé

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