Contigo Somos Once
José Antonio Durnes: "Me gusta escuchar a la gente, no puedes llegar y vender sin más"
Es el vendedor de la ONCE que ha repartido cerca de 21 millones de euros del Sorteo Extraordinario del Día del Padre, en la localidad aragonesa de Zuera
Anda pletórico. No es para menos, claro. Si ya era conocido por su simpatía y buen hacer en Zuera (Zaragoza), su reputación se ha visto duplicada en las últimas semanas por llevar el extra de la suerte y alegría en la lotería social, segura y responsable de la ONCE. De 53 años, José Antonio Durnes Hernández, natural de Zaragoza y herrero de profesión, trabaja como centinela de la ilusión de la ONCE desde junio de 2012. Y en su palmarés laboral, a pie de calle, ha repartido la ilusión millonaria en cuatro ocasiones aunque en esta última se ha llevado la palma.
Porque... ¡Ahí en nada! Llevaba la tira de los 100 cupones premiados del Extra del Día del Padre. Así es como repartió el premio mayor de 17.000.000 de euros (a las cinco cifras y serie) más 3.960.000 euros (a las cinco cifras) de los 99 cupones de 40.000 euros cada uno. Suma un montante de 20.960.000 euros. “Y se ha quedado todo en el pueblo, todo”, apunta con entusiasmo.
Raro es que haya algún vecino de Zuera sin la sonrisa puesta. En ciernes entra en juego el cupón del próximo Sorteo Extraordinario del Día de la Madre, el domingo 3 de mayo. Y a José Antonio, Pipo para los amigos, le quitan los cupones de la mano. Siempre lleva tiras completas del mismo número por si acaso. Nunca se sabe... a ver qué pasa de nuevo por esos lares.
De hecho, lo tiene todo o casi todo vendido. Se declara “viandante” en la venta porque no para quieto ni un segundo. “Yo voy de aquí para allá; me encantan las garitas para los compañeros pero para mí no las quiero”, comenta con peculiar sentido del humor, en referencia a los quioscos de la ONCE. “Verdad es que muchos agentes vendedores no tienen la movilidad, que yo tengo, a la hora de andar o meterse en un bar, e ir a una terraza... Llueva o no llueva yo siempre salgo a la calle, me gusta ser cercano a los clientes”, argumenta sin acritud.
A diario recorre entre quince y 20 km. por el pueblo de Zuera, con una población que supera poco más de los 8.500 habitantes. Él va y viene y... ‘por el camino se entretiene’ mientras comparte felicidad y charla con vecinos y clientes, muchos ya amigos con el tiempo. Le gusta hablar y también “escuchar a la gente, porque no solamente puedes llegar y vender sin más”, dice con convenimiento.
Su primera semana de trabajo en la venta se tornó dura y difícil. Arrancó el 17 de junio de 2012, llovía a cántaros. “Era un pueblo que no lo quería nadie; mi gestora me dijo: es un lugar difícil para la venta, ten paciencia... El primer día vendí cuatro o cinco cupones, a parte de eso también cayó la mundial; creo que no ha vuelto a llover tanto en la vida”, recuerda.
Cuando llegó a casa, empapado, se miró a un espejo... no le pudo el desánimo: “o tiras hacia delante o esto se te va a pique”. No había hecho más que empezar. Sin lugar a dudas, remontó con éxito... a las vista está el positivo balance de resultados durante su trayectoria laboral como ‘Cuponero de la ONCE’, tal y como le cantan y reconocen los jóvenes de Zuera cuando le ven por las calles. “Cuponero, cuponero -me dicen- y es algo muy bonito para mi”.
Premios por doquier. “Somos centinelas, estamos a pie de calle intentando hacer feliz a todo el mundo; vendemos ilusión y así lo creo totalmente. La ilusión de todo vendedor es dar un premio grande y he tenido la fortuna de dar dos gordos: un millón doscientos treinta y ocho mil euros (en 2014, en el Extra 11 del 11 de la ONCE) más estos veinte millones novecientos sesenta mil euros, vendido entero, íntegro en Zuera”.
De toda la vida, José Antonio está unido a la Cofradía de Jesús Nazareno de Zaragoza. Y cual fue su alegría que el primer cupón, que dio con premio, fue en aquella Semana Santa en el Sorteo del Cuponazo. Andaba en procesión “pasaba mi nazareno y fui a mirarlo; y entonces repartí ciento treinta y cuatro cupones de seiscientos euros y uno de cien mil. Los clientes me dijeron que no volvería a dar un premio más y ese mismo año repartí el adicional del Sorteo Extraordinario del 11 del 11”.
Y continua su relato de la lluvia de millones, también con el Cupón Diario del que ha repartido suerte millonaria, amén de las habituales coincidencias ganadoras en las terminaciones. “No hace mucho, a una clienta fija, que me compra desde que empecé a trabajar en la venta, le di la suerte de los 35.000 euros del Cupón Diario y del Sorteo del Día del Padre le volví a dar 40.000 euros”.
No hay mal que por bien no venga. Confiesa haber pasado una muy mala temporada cuando su salud se torció y tuvo que dejar el trabajo, con el que se ganaba la vida en una herrería. Y es que se cortó los tendones en la mano izquierda. Y es zurdo. Corría 1998 y ahí no quedó la cosa. “Hasta el año 2008 estuve bien pero como se me quedaba el brazo agarrotado me hicieron una operación, que decían sencilla, y la cosa se complicó”, comenta. Sintió que se le acababa el mundo por la discapacidad y con ayuda profesional consiguió remontar. “La ONCE me abrió las puertas y hasta el día de hoy, estoy muy contento”. Eso sí, siempre cerquita su núcleo familiar “tanto mi mujer como mis hijos, que me arropan y apoyan muchísimo”.
De lleno implicado en su labor de Cuponero, comenta con orgullo que por aquellas tierras mañas “ya hemos sacado tres cupones conmemorativos, dos en Zuera y uno en Zaragoza del grupo de jotas”. “La ONCE me dio la oportunidad de volver a nacer y sobre todo me ha dado una familia grande, que es la familia de Zuera”. “No me hubiera imaginado nunca dar un premio tan grande ¡jamás!, concluye.