Candado

En un entorno donde los datos son el motor de la toma de decisiones en cualquier organización, la ONCE desempeña un papel clave en la protección, tratamiento y análisis de información sensible. En nuestra organización no solo se gestionan grandes volúmenes de datos, sino que también se hace teniendo un compromiso firme con la confidencialidad, la integridad y la seguridad de los mismos.

En la era digital, donde los datos se han convertido en el recurso más valioso para organizaciones de todo tipo, la protección de la información sensible es una prioridad ineludible. La ONCE conocida por su labor social y por la gestión de servicios y productos dirigidos a personas con discapacidad visual, también destaca por su riguroso compromiso con la seguridad de los datos, desempeñando un papel clave en la protección, tratamiento y análisis de información sensible. En nuestra organización no solo se gestionan grandes volúmenes de datos, sino que también se hace teniendo un compromiso firme con la confidencialidad, la integridad y la seguridad de los mismos.

Un océano de datos bajo estricta protección

En la ONCE no solo se desarrollan proyectos de inclusión y se gestiona una amplia red de servicios, sino que además se administra una ingente cantidad de información, tanto en el ámbito interno como externo. Estos datos abarcan desde perfiles de personas afiliadas, incluyendo nombres, identificadores y otra información de carácter sensible, hasta históricos de ventas, tendencias de producto y estadísticas laborales.

La sensibilidad de estos datos exige una vigilancia constante y la adopción de protocolos avanzados de seguridad. Pero, ¿qué significa esto en la práctica para una organización tan relevante?

La ONCE aplica medidas estrictas para garantizar que toda la información que gestiona permanezca protegida frente a cualquier tipo de amenaza.

Entre los mecanismos que emplea destacan:

•    Accesos restringidos: Solo personas autorizadas pueden consultar o modificar la información, evitando riesgos de filtraciones o accesos indebidos.
•    Cifrado de la información en tránsito y en reposo: La información se codifica para que no pueda ser interceptada o leída por terceros, ni cuándo se encuentra almacenada en los sistemas y dispositivos de la ONCE.
•    El control de versiones y trazabilidad de los informes generados: permite gestionar y seguir el historial completo de los informes, incluyendo sus cambios, autores y usos a lo largo del tiempo.

Conciencia, formación y ética

Estas medidas no solo responden a la normativa vigente, como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), sino que además están alineadas con las políticas internas de la organización, que buscan siempre ir un paso más allá de las exigencias legales.

Lo que distingue a la ONCE en el ámbito de la gestión de datos no es únicamente el despliegue tecnológico, sino la profunda conciencia ética que impregna su labor diaria. Cada miembro de la organización comprende que detrás de cada dato hay una historia y una persona. Por ello, el tratamiento responsable de la información se convierte en una cuestión de confianza y respeto hacia quienes forman parte de la organización y hacia la sociedad en general.

El compromiso trasciende lo legal y se convierte en un valor social: proteger la privacidad de las personas es también proteger sus derechos y su dignidad. La ONCE promueve de manera activa la formación y sensibilización de su plantilla para que la seguridad sea una responsabilidad compartida entre todas y todos.

En un entorno cada vez más digitalizado, donde la información circula a gran velocidad y los riesgos asociados a la ciberseguridad aumentan día a día, la confianza se ha convertido en el mayor capital de las organizaciones. Para la ONCE, garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos no es solo una obligación, sino una declaración de principios.

La transparencia en los procesos, la aplicación de normativas internacionales y el cultivo de una cultura corporativa orientada a la protección de la privacidad son pilares que consolidan su posición como referente en materia de gestión de datos.

En definitiva, la ONCE demuestra que se puede ser innovador, eficaz y socialmente responsable sin renunciar a la seguridad. Porque en un mundo donde la información es poder, la confianza es, sin duda, el verdadero activo.

Y en el caso de la ONCE y de la comercialización de sus productos de Lotería, datos, confianza y seguridad, son eslabones de una misma cadena que une a la Institución con sus clientes y con la Sociedad.

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