‘Así Somos Nosotras’ con Graciela Ranz: “Ejerzo la abogacía porque quiero derribar todas las barreras y estereotipos que hay en los juzgados”

 

A sus 27 años, y a pesar de ser una mujer con sordoceguera, Graciela Ranz Torres ha conseguido su gran sueño: ejercer como abogada en los juzgados de Madrid tras realizar los estudios de Grado en Derecho y el correspondiente Máster de Abogacía. En la actualidad trabaja en la Asesoría Jurídica de Ilunion, aunque sus primeros pasos los dio en la Federación de Asociaciones de Personas Sordociegas (FASOCIDE).

Las principales limitaciones de Graciela, según cuenta ella misma, se deben, por un lado, a su discapacidad visual provocada por una retinosis pigmentaria y, por otro, a la sordera que, si bien en los espacios pequeños se maneja bastante bien a través de los audífonos, en espacios más grandes se le complica la comunicación, por lo que en los juicios necesita de la ayuda de un o una intérprete de lengua de signos (como Ana, quien la acompaña durante la entrevista). Así, asegura que “es la sordoceguera lo que me ha dificultado más llegar hasta donde estoy, sobre todo por el tema de la accesibilidad. Pero, por eso estoy aquí, ejerciendo la abogacía, porque yo quiero derribar todas las barreras y los estereotipos que hay en los juzgados de Madrid”.

Graciela afirma con orgullo estar satisfecha de donde está actualmente, y añade: “sé que como mujer puedo llegar mucho más lejos”. 


Al preguntarle qué es lo primero que se le viene a la cabeza si le mencionas el término “igualdad”, en tono jocoso responde que “el Artículo 14 de la Constitución Española”. Es decir, “todos somos iguales ante todo, independientemente de la condición física, religión, raza, sexo..., pero la igualdad no es un derecho absoluto -dice-, en el caso de las personas con discapacidad la igualdad se da cuando esa persona se abre a los demás y da a conocer a los demás su realidad”.

En este sentido, Graciela considera que su aportación personal por alcanzar una sociedad igualitaria real llegará “cuando haya otro abogado sordo o sordociego ejerciendo en sala”. Y añade que, “a día de hoy me atrevo a decir que, por lo menos en el Derecho, no veo que haya tanta desigualdad en cuanto al sexo, pero sí en relación a la discapacidad”. Ella misma reconoce haber sentido discriminación a lo largo de sus estudios, pero “simplemente yo he decidido hacer la carrera sin importar lo que me dijeran los demás, y aquí estoy”, asevera.

Al pensar en el futuro, ella dice estar “segura de que seguiré ejerciendo la abogacía o lo que esté relacionado con el Derecho; me veo yendo más lejos, incluso siendo jueza en 20 años o más, sería un orgullo para mí, aunque me imagino que no será nada fácil ser jueza teniendo una discapacidad como la sordoceguera, pero paso a paso”.

Desde su positividad y ganas de seguir avanzando, Graciela recomienda a las mujeres con discapacidad “que sigan sus sueños, da igual que el camino sea difícil, no va a haber ningún día en que en algún momento se sientan discriminadas, pero con propósito y disciplina se consigue”. En su día a día ella se acoge a la frase que le decía su tutora durante la carrera: “el que la sigue la consigue, yo me quedo con eso”, y es lo que traslada como consejo a todas las mujeres.

Graciela se comunica con su intérprete de lengua de signos, Ana

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