Cuarenta estudiantes ciegos o con discapacidad visual participan en una singular ‘Misión biológica’
En el IV Campus Científico de la ONCE celebrado en los CRE de Madrid y Barcelona
Los Centros de Recursos Educativos (CRE) de la ONCE en Madrid y en Barcelona han acogido del 20 al 22 de marzo el IV Campus Científico ‘Misión Biológica’, en el que han participado 40 estudiantes ciegos o con discapacidad visual grave, 20 en cada centro, de 2º de ESO y 1º de Bachillerato, procedentes de toda España. Son estudiantes de centros ordinarios inclusivos y para quienes estas actividades son muy importantes para su formación, especialmente en asignaturas de especial dificultad.
La falta de autonomía y de accesibilidad en igualdad de condiciones respecto a sus compañeros que afecta a los estudiantes con discapacidad visual al realizar las diferentes actividades de ciencias en sus centros docentes son trabas importantes para su plena inclusión educativa.
“En esta ocasión se ha programado un campus monográfico sobre biología. El objetivo es acercar a las ciencias al alumnado con discapacidad visual que está en la escuela en inclusión educativa, hacerla más accesible que la que tienen cada día en sus centros, ya que son asignaturas con mucha carga visual. También se trata de fomentar el pensamiento científico y el gusto por la ciencia”, dice Jaime Muñoz, profesor del CRE de Madrid y coordinador del campus.
"Son asignaturas con mucha carga visual, que normalmente en los centros no todos tienen la suerte de poder hacer prácticas y la carga visual hace que a muchos de nuestros chicos se les quede fuera la mayoría del temario y de las adquisiciones visuales que intentamos cubrir aquí", añade Noemí Castillo, también profesora del CRE de Madrid y coordinadora junto a Jaime.
En ‘Misión biológica’, los estudiantes han tenido la oportunidad de participar en diferentes talleres, como los impartidos por un grupo de técnicos y profesores del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Los participantes han explorado los sentidos para identificar alimentos, sabores, olores, etc.; han aprendido sobre intolerancias y alérgenos e incluso han creado su propio snack saludable.
También se han desarrollado talleres de genética, de animales, de estructuras (en los que se ha estudiado los huesos o el corazón), así como rutas botánicas para conocer y diferenciar familias y especies vegetales.
“Estoy aprendiendo mucho. Los investigadores que vienen a enseñarnos en los talleres son muy buenos, porque ellos saben explicar mucho mejor que un profesor normal. Yo hago bastantes preguntas porque me provoca curiosidad y me interesa el tema. Soy de ciencias y se me dan bien, pero hay cosas con las que me confundo bastante y este campus me ayuda a entenderlo mejor. Además, aquí conoces mucho a gente de otras partes de España y es muy divertido”, explica Manuel San Juan, de 13 años, estudiante de 2º de ESO que ha viajado a Madrid desde su ciudad, Ponferrada, en León, para participar en el campus.
Aprendizaje y convivencia
Al final, los alumnos participantes en este fin de semana científico adquieren conocimientos y técnicas para afrontar estas asignaturas, pero además disfrutan de unos días de convivencia y diversión.
“La parte social de estos campus también es muy importantes, ya que los chicos y chicas conviven unos días, se relacionan y se divierten juntos. Una chica me acaba de decir que a ella no le gustan las ciencias, pero que le gustó tanto participar en el último al que acudió que ha decidido venir a este solo por eso. Las evaluaciones que hacen los estudiantes al finalizar estos campus son muy positivas y nos ayudan a seguir mejorando”, concluyen los coordinadores Jaime Muñoz y Noemí Castillo.