Contigo Somos Once

Antonio Maldonado Rodríguez es vigilante de seguridad de Ilunion y ha salvado la vida de una señora que hacía la compra en el centro comercial donde él trabaja

Antonio Maldonado: "No soy un héroe, me formó Ilunion para estar capacitado"

Salva la vida de una persona con reanimación cardiopulmonar, en el centro comercial donde trabaja como vigilante de seguridad

Ha sido en Granada, la tierra que le vio nacer hace 27 años. El joven Antonio Maldonado Rodríguez echó mano de su buen hacer profesional y resolvía, con éxito vital, la parada respiratoria que estaba sufriendo una señora mayor mientras él andaba de servicio. “Salí corriendo cuando me avisaron que una mujer estaba tendida en el suelo sin reaccionar; le apliqué los primeros auxilios pero sin respuesta, no respiraba. Entonces le hice la RCP y volvió a la vida”, declara.

A bote pronto, el panorama no pintaba bien. Suerte que una compañera del supermercado le avisó y sin demora pudo atender a aquella persona ya sin pulso.  “Si salió bien es porque estuvo poco tiempo sin respiración e inconsciente. La verdad es que todo fue muy rápido”, explica con modestia. Sea como fuere, Antonio se puso manos a la obra sin perder ni un segundo... “No contestaba ni se movía; hice un análisis rápido valorando la situación y le apliqué la reanimación cardiopulmonar para recuperarla”

A cierta distancia se agolpaba un grupo de curiosos, pendientes del quehacer del profesional, que no cejaba en su empeño reanimador. “Uno, dos, tres...”, a buen ritmo presionaba rápido y con fuerza el pecho de aquella mujer mayor, que bien podría ser su abuela. En aquellos momentos, nos cuenta, “el tiempo no existe; le apliqué dos masajes cardiacos y con el segundo ella ya reaccionó”. Y parece suspirar mientras recuerda aquella escena tan real como la vida misma.

Nunca antes se había encontrado en situación similar. Lleva un par de años con trabajo en Ilunion, primero como auxiliar de servicio -en el mismo supermercado- y desde hace unos nueve meses es vigilante de seguridad. “La empresa me dio la oportunidad de mejorar mi puesto de trabajo desde el principio y he ido creciendo profesionalmente con Ilunion, la verdad”, afirma con satisfacción. 

Maldonado es un hombre sencillo, sin alardes de protagonismo. Antaño completó el ciclo formativo de grado medio en Electricidad, y es conocedor del mantenimiento en inmuebles e instalaciones eléctricas. De hecho, trabajó en estas tareas en un centro escolar antes de formar parte del equipo de vigilantes profesionales en Ilunion Facility Services. “Me han motivado a formarme, a seguir hacia delante y aprender muchas cosas de la seguridad, que siempre me ha llamado la atención”, reconoce. Y se ha preparado a conciencia “para cada día ser mejor porque el vigilante de seguridad está para todo”.  Lo constata con la retahíla de implicaciones en las que puede participar y es bienvenido un vigilante de seguridad: “estamos para primeros auxilios, inundaciones, incendios... Somos la primera línea, aunque la gente no nos valora, pero sí es cierto que, en el momento que pasa algo en un centro comercial o en cualquier otro sitio (metro, aeropuerto...) ahí estamos nosotros”, relata orgulloso de su profesión. 

Nervios de acero. La responsabilidad ante una situación crítica requiere mantener la calma y actuar con rapidez. Consciente del aprendizaje recibido y con su capacidad de observación así procedía a aplicar la maniobra de reanimación con resultado positivo, claro. “La verdad es que estuve tranquilo, dentro de la gravedad, y controlé bien los nervios”, apunta. Y enseguida se personaba, en el lugar de los hechos, el servicio de emergencias del Samur para dar soporte y trasladar, a tan improvisada paciente, a un centro hospitalario para un chequeo médico como es de rigor.  

Le pilló por sorpresa, pero superó un reto tal real como haber salvado una vida. No recuerda el nombre de ella, tampoco tiene mayor importancia. Eso sí, tiene la satisfacción de haber obrado bien y con el mayor conocimiento de causa. Le mantuvo el pulso a raya y ya fuera de peligro “me tumbé en el suelo, tenía que asimilar lo que había hecho”, explica. Al hilo comenta que se deslizaban comentarios a su alrededor... “escuchaba como la gente murmuraba: se ha mareado el vigilante. Y digo yo... ¡qué no! dejadme un poco tranquilo, que respire. Porque había hecho un esfuerzo fuerte y necesitaba serenarme también”.  

De bien nacido es ser agradecido. Salvar una vida... no pasa todos los días, al menos en un centro comercial mientras se realizan las compras. O tampoco salta a los papeles. De no haber estado por el lugar el vigilante de Ilunion, a la buena mujer le podría haber costado caro. “Y, sí, vino a visitarme, en unos días, y nos dimos un abrazo. Y gracias a Dios, ahora está bien”, refiere Antonio. 

Audaz y valiente, a la par que humilde, nuestro protagonista insiste... “Es mi trabajo y hay que estar preparado para todo. Aunque me digan que soy un héroe yo pienso que cualquier persona lo hubiera hecho si es profesional. Yo no soy un héroe, soy una persona que se ha formado para cuando llega el momento de actuar estar capacitado”, concluye.

Share :
Genoveva Benito
Periodista