
Cuidar a los que nos cuidan
Por eso hablamos en este número de cuidar a los cuidadores, algo tan elemental para que todo funcione en nuestra sociedad y también, muy especialmente, en nuestra Organización. Sólo así, como sociedad y como Organización, seremos capaces de cuidarnos entre todos y todas y de recibir aquello que esperamos de nuestros magníficos profesionales, sobre todo en servicios sociales, donde las diferentes realidades personales de los usuarios están siempre a flor de piel y necesitan de todas las capacidades físicas, técnicas y emocionales para dar lo mejor de nosotros.
Trabajadores sociales, técnicos en rehabilitación, psicólogos, educadores, profesores, logopedas y un largo listado de profesionales conforman los servicios sociales de la ONCE: son la puerta de entrada a este paraguas de cobertura social sin igual que tenemos en España las personas ciegas, con sordoceguera o con otra discapacidad. De ahí que el empeño sea rotundo por poner día a día el máximo esfuerzo en cuidar también a quienes nos cuidan, nos va en ello el presente y el futuro.
En este caso, han sido más de un centenar de trabajadoras y trabajadores sociales -clave de conexión entre la ONCE, las personas ciegas, las familias y sus entornos- quienes se han preparado y a quienes hemos cuidado para poder ser mejores: más formación, más herramientas, más innovación, más agilidad, más facilidades para lograr que estos verdaderos agentes de bienestar social estén, ellos mismos, en las mejores condiciones y con las mayores capacidades para irradiar su acción: deben sentirse bien para poder gestionar las realidades díficiles de otras personas, de muchas personas, con independencia de su condición y realidad puntual.
Eso sí, seguiremos insitiendo en el cuidado de nuestros mayores con iniciativas como “El Botón de la ONCE”, del que esperamos se convierta en referencia y apoyo de muchas mujeres y hombres a quienes debemos todo y no debemos dejar solos. Ni a ellos, ni a nuestros cuidadores.