El fútbol para ciegos conquista al CD Toledo con el apoyo del Grupo Social ONCE
Antifaces, balones sonoros y mucho compañerismo
El fútbol para ciegos ha vuelto a tener un papel destacado en las actividades de sensibilización desarrolladas por el CD Toledo, en colaboración con el Grupo Social ONCE, dentro de la semana social del club toledano.
La actividad se celebró en el campo de entrenamiento Anexo Paulino Lorenzo, a escasos metros del Estadio Salto del Caballo, y estuvo dirigida a las categorías inferiores del CD Toledo, con el objetivo de acercar a los más jóvenes al deporte inclusivo y a la realidad de las personas ciegas.
Más de 200 niños y niñas de la cantera verdiblanca participaron en esta jornada, en la que pudieron ponerse en la piel de una persona ciega mediante el uso de antifaces y balones sonoros adaptados, experimentando de primera mano cómo se practica el fútbol sin apoyo visual y comprendiendo la importancia de otros sentidos, como el oído y la orientación espacial, en el desarrollo del juego.
Esta iniciativa se enmarca en la colaboración que el Grupo Social ONCE mantiene un año más con el CD Toledo dentro de sus acciones de sensibilización, cooperando con el club toledano en su semana social y acercando el fútbol para ciegos a los entrenamientos de base, fomentando valores como la inclusión, la empatía y el respeto.
¡Silencio, se juega!
El fútbol practicado por personas con discapacidad visual se estructura en distintas categorías, en función del grado de visión, lo que implica importantes diferencias en su desarrollo.
Los jugadores con discapacidad visual grave (B2/B3) requieren adaptaciones mínimas, centradas principalmente en el contraste entre el balón, el terreno de juego y las porterías, así como una iluminación homogénea durante los 40 minutos de juego efectivo. Por ello, esta modalidad se disputa habitualmente en pabellones cubiertos.
Por su parte, el fútbol para ciegos (B1) es una modalidad plenamente desarrollada y reglamentada, que garantiza la seguridad de los jugadores mediante adaptaciones específicas como el uso de un balón sonoro, vallas laterales que delimitan el campo y sirven como referencia y protección, la presencia de un portero vidente con movilidad limitada dentro del área, y la figura del guía situado tras la portería rival.
Asimismo, los jugadores deben avisar de su posición mediante la palabra “voy”, de forma clara y audible, para evitar choques y facilitar la orientación de los compañeros y rivales.
Dadas estas características, el fútbol para ciegos se juega en campos de césped artificial al aire libre, donde el silencio del público resulta fundamental mientras el balón está en juego, permitiendo que los jugadores se orienten por el sonido hasta que se produce un gol o una interrupción del partido.