‘Así Somos Nosotras’ con Beatriz Gil: “Para llegar a la normalización de la igualdad, la educación es primordial”
Beatriz Gil tiene 46 años y vive en San Fernando de Henares (Madrid), el mismo municipio en el que realiza su labor como vendedora de la ONCE. Beatriz estudiaba Psicología cuando pierde la visión, y aunque esto supuso el mayor punto de inflexión en su vida, según ella misma reconoce, hoy, matriculada en el Grado de Educación Social, se siente afortunada por todo lo que tiene y vive con el lema de “no pensar en el ayer y en el mañana y vivir el presente centrada en lo que me hace feliz”.
Para salir adelante, cuenta Beatriz que se agarró a su “teoría de las tres suertes: qué suerte que te ha pasado en este momento de tu vida; qué suerte que te ha quedado un resto visual y qué suerte que te ha pasado a ti”, se dijo. Y lo que hizo fue “adaptar la discapacidad a mi vida, pero no la vida a mi discapacidad”. “Mi discapacidad no me define, yo soy Bea la que trabaja, la que estudia, la que tiene una familia numerosa, pero es que soy la misma Bea de antes”, afirma con rotundidad.
En materia de igualdad, para ella “la educación es algo primordial, pero no ya solo a nivel familiar, no en tu casa, la educación que a ti te dan o que tú das cuando eres padre o madre, sino la educación a nivel escolar, docente y la educación en la sociedad. Los niños del hoy son los adultos del mañana y creo que, para llegar a esa normalización de la igualdad a todos los niveles, no solo de discapacidad, sino de igualdad de género y en todas las demás variables será a base de educación. Los adultos educados son los que van a normalizar esa igualdad”, explica.
Fiel a esta idea, su aportación personal para avanzar hacia esa igualdad radica, precisamente, en la educación que les da a sus cuatro hijas, siempre basada en el respeto hacia todas las personas. “Mis niñas que tengo en mi casa serán mujeres adultas el día de mañana y lo que yo intento es que vean esa igualdad”, reitera.
Bea reconoce que nunca se ha sentido discriminada, ni en el terreno personal ni en el laboral, y desde esta tranquilidad ella recomienda a las personas con discapacidad, y en especial a las mujeres, no ponerse límites. “Si tú tienes un sueño, tienes un objetivo y eres una persona con discapacidad, ya sea hombre o mujer, creo que tienes que vivirlo como si no la tuvieras. El esfuerzo va a ser mayor o el camino va a ser más largo, pero el objetivo es el mismo. Y pide ayuda si lo necesitas”, dice.
Y el mensaje para animar a las mujeres con discapacidad a dedicarse a la venta de loterías de la ONCE lo tiene claro: “Que lo hagan. Es que para mí ha sido tan positivo... Es un trabajo que al final es muy agradecido porque recibes mucho cariño. Eres una persona que al final reparte ilusión, ¿no? Entonces, yo les diría que, si no están seguras, por lo menos que lo intenten. Porque esa seguridad va a llegar en cuanto entren aquí y se sientan útiles, se sientan queridas y reforzadas”.