Sedas de colores del Grupo Social ONCE

La Europa social que queremos

Para conocer la realidad de Europa, de la Unión Europa que hoy vivimos y compartimos, debemos volver ligeramente la cabeza atrás y ver cuál fue el germen de partida para que un pequeño puñadito de países del viejo continente -en un inicio-, a los que muchos otros han soñado con unirse y, de hecho, lo han hecho, crearan esta idea de hermandad de países y de personas. En todos los estudios que tratan de explicar el punto de arranque del proceso de construcción europea, que se inició años después del final de la Segunda Guerra Mundial, aparecen dos objetivos clave: la voluntad clara y rotunda de asegurar la paz en Europa (fíjense en qué momento actual lo estamos diciendo); y tener la consciencia y también la conciencia de que la paz vendrá ligada a la condición de la prosperidad de los pueblos. De ahí surge la idea de contribuir a mejorar la vida de la ciudadanía europea, de una Europa centrada en los derechos, en los derechos de sus ciudadanos y ciudadanas y, muy especialmente, en la igualdad, en tratar de que esa construcción de prosperidad sea para todos y para todas. Y ahí, la figura del Fondo Social Europeo y sus 25 años de acción han sido clave de pasado, de presente y queremos que también de futuro. Porque Europa no será la Europa que queremos si no es una Europa social, una Europa de y para la ciudadanía, para toda la ciudadanía.

Atravesamos momentos difíciles, con guerras cercanas o lejanas que, en un mundo globalizado, nos afectan directamente. Por eso, es el momento de procurar que, cada proyecto social de Europa sea capaz de mantener esa idea de prosperidad y nos siga ayudando a reforzar los cimientos sólidos de una Unión Europea más y más social. El ejemplo de lo que ha ocurrido en España con la gestión de los fondos sociales europeos en los últimos 25 años es un parangón de cómo un euro se convierte en tres, esto es, triplica la riqueza y sus efectos y, sobre todo, se trata de un euro social, que se convierte en tres euros aún más sociales, gracias a la extraordinaria gestión del tejido social español, de la sociedad civil capaz de multiplicar y llegar a quien más lo necesita.

El informe presentado en Madrid por cuatro grandes entidades, Cáritas Española, Cruz Roja Española, Fundación ONCE y Fundación Secretariado Gitano, que analiza el periodo 2016-2023, muestra unos resultados muy rotundos: en ocho años se conseguido atender a más de 1,3 millones de personas, se ha impulsado un empleo para casi medio millón de ellas y se ha formado a otras 430.000, ofreciendo oportunidades reales de vida y de inclusión a quienes lo tienen un poco más difícil. Es decir, la gestión impecable de los fondos comunitarios con enfoque social, gestionado por la sociedad civil más social y dedicados íntegramente a impulso social centrado en las personas, es un éxito y así lo valoran en España y en Europa.

Pero es que, además, los efectos positivos son duraderos, un aspecto muy importante que se destapa el informe: son fondos capaces de generar una oportunidad que perdura en el tiempo, que arrastra al entorno y que contagia, tanto física como mentalmente, de manera que esa multiplicación de “los panes y los peces comunitarios” se convierte, además de cambio de mentalidad hacia colectivos en riesgo de exclusión, en mejora de su calidad de vida, de sus entornos y de la sociedad en general. Todo basado en un modelo de apoyo integral, empoderamiento de las personas y vinculación con las necesidades del mercado laboral.

Solo nos queda reiterar que la Europa en la que creemos es esta de la que hablamos, la que es capaz de cuidar a los eslabones más débiles de la cadena; la que confía en las organizaciones sociales para estar más cerca de las realidades sociales; la de las entidades que trabajan con rigor e innovación para multiplican los efectos de su acción. Y, claro, no se entendería que la Unión Europea acometa ahora un cambio de rumbo y frene esta inversión social multiplicadora, que es una inversión justa, rentable y que debe continuar en el futuro. En definitiva, queremos e impulsamos una Europa Social que no será Europa si no es de las personas, de todas las personas.
 

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