Contigo Somos Once

Mari Paz Díez Rodríguez es gestora comercial de la ONCE en León (imagen de primer plano)

Mari Paz Díez: "La ONCE es toda mi vida, me siento parte de esta Casa"

Veterana gestora comercial de la Organización de Ciegos en León, a puertas de su jubilación

Con mano izquierda. Nació en Madrid aunque se siente leonesa desde que cumplió los 14 años. En León vive desde entonces y allí ha crecido profesionalmente también. Celosa de su privacidad comparte que gusta disfrutar de la montaña y estudió Magisterio, en sus años mozos. Mari Paz Díez Rodríguez se acercó a la ONCE para aprender braille y acabó opositando para gestora comercial. Lleva la friolera de 38 años en la misma responsabilidad. 

Arrancó en 1988 su historia laboral, pareja a la personal, en la ciudad del noroeste de España situada junto al río Bernesga. “Llevo todo este tiempo trabajando en el mismo sitio, empecé muy joven y he ido evolucionando. No sé si ‘soy como soy’ por mi trabajo o porque… Creo que el trabajo que tenemos nos marca mucho”, declara. Y apostilla: “Somos personas que estamos todo el día en la calle, viajamos mucho y, al final, por ejemplo, a mi lo que no me gusta es estar en casa prefiero salir haga frío o calor”

Influencia o preferencia de vida, extensible quizá al tiempo de relax donde elige salir de su zona de confort ¿O no?. “Cuando descanso también estoy todo el día fuera, no me quedo en casa; son cosas importantes para mi, marcan mi trayectoria”, confiesa. 

Inquietud por comunicar. El sistema de lectoescritura para las personas ciegas, el braille, le llamaba la atención y se enfocó en su aprendizaje tras realizar la carrera de Magisterio en León. “Quería aprender braille para poder comunicarme con personas ciegas o que tuvieran problemas visuales, en la ONCE”, dice. En esas medias, se ofertó una plaza en lo que hoy viene a denominarse ‘gestor comercial’ (antes inspector de ventas) y “con ella me quedé”, apunta. 

Contaba los 24 años. “Acababa de estudiar, había hecho Magisterio; estuve un año en Francia de ‘au pair’; y,  de vuelta a España, quise hacer algo más y empecé a mirar el tema del braille… y me quedé en León”, relata. De aquella época recuerda prepararse el temario de la oposición para ‘inspector de ventas’, tal y como se denominaba el puesto en origen. “Consistía en un temario específico y era necesario tener el carnet de moto; entre los temas había informática básica, normativa ONCE, cosas de marketing... Sobre todo, me acuerdo de haber estudiado la normativa; era un temario como el de otras oposiciones pero con el tema concreto para el puesto”.

Avanzar al ritmo laboral. Convencida está del compas que marca el ritmo del trabajo, acorde con su desarrollo y madurez personal. “Hay una gran diferencia entre lo que había antes y lo de ahora; es evidente después de tantos años... y, yo he evolucionado con ello. Siempre trabajando con los vendedores, en la calle, para obtener un buen rendimiento en productividad y también hacer que mejoren en sus condiciones”, asegura sin reparos. 

En la misma línea, pone el acento en “la gran evolución”, en cuanto al acceso a nuevas tecnologías y formas de laborar para personas ciegas o con otras discapacidades. “Hemos pasado de tener todo manual a vender nuestros productos de juego a través del TPV y/o hacer nuestras consultas entrando en PortalONCE”

Calmada y cuidadosa con sus palabras, refiere con cariño la diversidad de personas que se han ido sumando, a lo largo del tiempo, en la tarea de convertirse en ‘Centinelas de la ilusión de la ONCE’. “Cada persona necesita un trato concreto y es que te tienes que adaptar a cada vendedor; se intenta estandarizar pero no se puede porque cada persona es única. Además cada una tiene unas necesidades diferentes y un nivel e entendimiento. Y lo bueno es ver cómo evolucionan...”, comenta con entusiasmo. 


Equilibrio entre complicidad y exigencia. No es pecata minuta la tarea del gestor comercial en la ONCE. Llevan a ‘pies juntillas’ el trabajo directo con los agentes vendedores, en su área de influencia. Mari Paz abarcaba la provincia de León, en un primer momento, hasta que se sumó otro profesional en la misma tarea y se dividieron el trabajo. 

Definir en qué consiste su labor, tiene su complejidad.  Tanto es así porque “el gestor comercial está en el medio, entre los vendedores -por así decirlo, puntualiza- , el jefe de ventas, el director del centro, el promotor... Entonces, la función que tiene que hacer un gestor comercial en la ONCE es, por un lado, que se cumplan las directrices de la Organización y, por otro lado, que los vendedores trabajen en buenas condiciones y transmitan información sobre los productos”. Considera, pues, que ha de “tener mucha mano izquierda”. La confianza es primordial para realizar bien el trabajo, por ambas partes. También ha de gestionar todas las incidencias de los agentes vendedores así como vacaciones, puntos de venta, que “las gestionamos en conjunto. Es un trabajo de seguimiento continuo y hay que alcanzar objetivos”

En la actualidad, tiene bajo su responsabilidad la mitad de la provincia leonesa, con la zona norte de Palencia. “Llevo diez vendedores de Palencia y los de la zona centro de la ciudad de León; o sea, un área combinada de gran extensión; hay días que hago en coche más de 360 km. para visitar a los vendedores, pero en la zona centro voy a pie a visitarles. En total, tengo noventa vendedores distribuidos entre León, la periferia, pueblos y unos poquitos en Palencia”, declara.

Se adapta a las circunstancias de cada agente vendedor de la ONCE. Es así como ha de modificar su jornada laboral (de lunes a viernes) “para poder atender bien las diferentes tipologías de puntos de venta; hay vendedores que trabajan los fines de semana y una vez al trimestre los gestores comerciales solemos trabajar algún fin de semana”.  

En el abanico de los productos de juego, loterías responsables, seguras y sociales de la ONCE, Mari Paz comenta su evolución y buena aceptación, también por parte de los agentes vendedores. “Ahora son más receptivos a los cambios, lo entienden bien si se les explica bien”, considera. Y en tan reseñable papel juega su turno él o la gestora comercial que toque. 

Lo tuvo más difícil antaño, por su juventud y en gran parte por la novedad progresiva, a la hora de introducir juego activo sumado al veterano cupón de la ONCE. “Cuando salió el Rasca, la lotería instantánea, no querían venderlo y hubo dificultades para poder introducir el nuevo producto. En cambio, actualmente los vendedores, sobre todo los nuevos, son los que más venden lotería instantánea. Y ahora de cara al nuevo juego ‘Dupla’ son muy receptivos a los cambios”

A buen seguro, cuando llegue su momento definitivo de relevo laboral, va a echar de menos tanto movimiento con sus compañeros en las calles. Eso sí, la puertas de la ONCE seguirán abiertas por ser parte de la gran familia del Grupo Social ONCE. “He estado siempre en la ONCE y admiro su labor; aunque no soy una persona ciega pienso que formo parte de la ONCE, he vivido toda mi vida en esta Organización, que es única en el mundo. No me imagino una vida diferente sin la ONCE”, concluye.

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Genoveva Benito
Periodista