Sobradamente preparados
En un momento en el que estamos algo saturados, y hasta con cierto hartazgo, de tratar de encasillar a la población en función de su fecha de nacimiento, y que circulamos con el carnet de miembro de las generaciones X, Beta o Zeta, o bien somos millenials y hasta boomers y baby boomers, igual es bueno recordar otra máxima de casi todas las generaciones y momentos sociales que es aquello de que tenemos la juventud mejor formada de la historia. Algo que, muy posiblemente, sea cierto desde que el mundo es mundo y desde que la evolución humana hace posible mejorar poco a poco la calidad formativa y educativa (salvo catástrofes). Ahí aparece otro término que tuvo cierta fuerza y recorrido hace unos años en función de una campaña publicitaria que impulsó el acrónimo JASP para denominar a los “Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados”, es decir chavales y chavalas con muy buena formación académica y en idiomas, que acaban ocupando buenos puestos laborales, aunque tengan que atravesar la dura etapa de mileuristas (otro término de moda). Pues bien, en este debate, los jóvenes con discapacidad, en este caso ciegos o con discapacidad visual severa, no son distintos y están sobradamente preparados para transitar por los mismos espacios sin que la discapacidad tenga que ser definitoria y, mucho menos, ponga barreras a su futuro.
Por eso, desde que la ONCE es ONCE y nació hace más de 87 años, se fijó un objetivo que parte del grito “iguales” y que arranca con la inclusión educativa como palanca de transformación, de impulso y de generación de sociedades más completas, donde nadie se quede atrás. Y en esa línea se sigue trabajando, no solo con la cobertura a más de 7.300 escolares ciegos estudiando en las aulas ordinarias de toda España y en todas las etapas; también con iniciativas específicas para que la cadena de formación y educación que conduce al trabajo no se rompa y conduzca a nuestros jóvenes con discapacidad a un mundo de oportunidades laborales y de vida ni más ni menos que al mismo nivel que al resto de la ciudadanía.
En esta línea se ha celebrado, como pueden ver en este número, un extraordinario Foro de Estudios Superiores para jóvenes ciegos y con discapacidad visual que ya están en un punto formativo muy destacado: últimos cursos o especialización en ciclo formativo de grados superiores; últimos cursos de grados universitarios; másteres de diferente tipología y hasta postgrados universitarios de mucho interés y esfuerzo. Y así, una treintena de estos jóvenes, sobradísimamente preparados académicamente, se han reunido para compartir, para conocer y para avanzar hacia la excelencia y hacia el empleo, con recursos formativos y, sobre todo, experimentales, para mejorar su futura empleabilidad. Y todo, trufado de las últimas novedades en estas áreas, como la generación de redes de colaboración y conocimiento; la formación en redes sociales y gestión de entrevistas; las habilidades comunicativas; la marca personal; el correcto enfoque de temáticas y estrategias; toda para rematar la formación con el acceso a un trabajo a la altura de sus capacidades, dentro o fuera del Grupo Social ONCE.
Porque, tan importante es el aprendizaje teórico y práctico, como el intercambio de experiencias de estos jóvenes que reconocen, en palabras de Ariana y Adrián, dos de los participantes, que la discapacidad genera algunas limitaciones pero que la formación les ofrece oportunidades para estar a la altura del resto de jóvenes como ellos y como ellas. Porque Ariana y Adrián -junto con los 30 participantes en este interesante foro- son ya punta de lanza de los 7.300 escolares ciegos o con discapacidad visual en la aulas de España y, especialmente, un espejo en el que se miran los 975 alumnos y alumnas ciegos cursando estudios superiores, ya sea grados universitarios, formación profesional de grado superior, máster, o doctorados. Todo un mensaje de talento, de capacidad, de inclusión y de ganas de buscar un futuro mejor en igualdad. Jóvenes sobradamente preparados, listos para saltar al empleo.