Del papel al prototipo: vendedores y vendedoras de la ONCE participa en el diseño de nuevos expositores
¿Qué ocurre cuando quienes utilizan una herramienta cada día participan directamente en su diseño?
Esa es la pregunta que estuvo detrás del hackathon de prototipado celebrado el pasado 20 de mayo en UDIT Protospace, en Madrid. Una jornada impulsada por ONCE Innova junto a UDIT y Propelland para seguir avanzando en el desarrollo de uno de los proyectos ganadores del Reto Interno ONCE Innova 2025: "Carro Expositor para vendedores ONCE".
Más allá de diseñar un nuevo expositor, el objetivo era poner en práctica una forma diferente de innovar: construir soluciones junto a las personas que las utilizarán y hacerlo además desde la colaboración entre perfiles muy diversos. Vendedores y vendedoras, profesionales de distintas áreas de la ONCE, especialistas en diseño, innovación y experiencia de cliente de Propelland, así como alumnado y personal técnico de UDIT, trabajaron conjuntamente para transformar una necesidad real en un prototipo tangible.
De una idea nacida en la red de ventas a un prototipo real
El proyecto surgió de la experiencia directa de cuatro vendedores y vendedoras de la ONCE: Rocío Ruiz Fernández, Fernando Maroño Vilaboa, Juan Alberto Góngora y Jordi Cea del Valle. Su propuesta fue reconocida como ganadora del Reto Interno ONCE Innova 2025 en la categoría "Transformación, enriquecimiento y mejora del puesto de trabajo en la ONCE".
La idea nace de una necesidad muy concreta: mejorar la ergonomía, funcionalidad y movilidad de los actuales expositores utilizados por la red de ventas.
Como explica Juan Alberto Góngora:
"El proyecto es un carro expositor que se creó con la idea de mejorar la venta por el peso que sobrellevaban algunos carros y también la del punto fijo, para no tener que estar cambiando todo el rato, cerrando maletas, abriendo maletas. Que no haya necesidad de hacer tanto trabajo después de terminar tu trabajo. Y ahora mismo estamos aquí, rediseñándolo en UDIT para intentar que forme parte de nuestro día a día."
Innovar con las personas, no para las personas
El hackathon reunió a 25 participantes procedentes de distintos ámbitos de la ONCE: vendedores y vendedoras, responsables de ventas, gestores comerciales, profesionales de compras, marketing, comunicación comercial, experiencia de cliente, prevención de riesgos laborales, sostenibilidad ambiental, centro logístico y de producción (CLP) y ONCE Innova. A ellos se sumaron especialistas en diseño, innovación y fabricación digital de UDIT y Propelland, configurando un equipo multidisciplinar que permitió abordar el reto desde perspectivas muy diversas.
Pero hubo un elemento que marcó la diferencia respecto a otros procesos de diseño desarrollados históricamente en este ámbito: los vendedores y vendedoras participaron durante toda la jornada, desde la definición de necesidades hasta el testeo de los prototipos construidos.
No fueron observadores. Fueron diseñadores, evaluadores y usuarios al mismo tiempo.
Tal y como destaca Álvaro Barreiro, técnico de quioscos del departamento de compras y gestión de inmuebles de la ONCE:
"Venir a trabajar en un sitio como este nos permite cambiar un poco la dinámica que se ha seguido históricamente con el diseño de los expositores. Hasta ahora se venía haciendo directamente sobre papel en la oficina y ahora no estamos diseñando para el usuario, sino con el usuario. Ellos pueden prototipar directamente en base a criterios de diseño, prevención de riesgos laborales o materiales, llegando a una solución que es la que ellos quieren y con la que ellos van a trabajar."
Esta forma de trabajar conecta plenamente con la metodología de ONCE Innova: las personas son el origen y el destino de la innovación.
Tres equipos, un mismo reto
Durante la jornada se constituyeron tres equipos multidisciplinares que trabajaron sobre diferentes enfoques del futuro expositor.
Dos de ellos partieron del actual expositor A7 de la ONCE para explorar mejoras relacionadas con ergonomía, accesibilidad, marca y visibilidad. El tercer grupo trabajó tomando como referencia un carro de compra comercial con características similares a la propuesta original.
A partir de un briefing inicial centrado en siete grandes ámbitos de mejora, ergonomía, estabilidad, exposición, almacenaje, visibilidad, protección y sostenibilidad, los equipos analizaron, rediseñaron y construyeron distintos prototipos funcionales.
El valor del conocimiento compartido
Para José María López, de la unidad de impulso competencial de la red de ventas, uno de los aspectos más valiosos de la jornada fue precisamente la colaboración entre perfiles muy diversos:
"El taller de hoy es fantástico porque nuestros protagonistas principales, los vendedores, también participan en el taller. Estamos ayudando entre todas las partes implicadas a definir unas herramientas que van a permitir vender nuestras loterías sociales, seguras y responsables, de la mejor forma posible a todos nuestros clientes."
Por su parte, Blanca Gutiérrez, responsable de la unidad de comunicación comercial, destacó la importancia de ir más allá de la funcionalidad:
"Los puntos de venta son un pilar fundamental no solo para los vendedores, sino también para los clientes. Estamos explorando cómo dotar a nuestros expositores de una evolución que vaya más allá de la funcionalidad, incorporando también diseño y experiencia."
El siguiente paso: construir un “mínimo producto viable” y pilotarlo
El resultado del hackathon no es un producto definitivo. Es un paso más dentro de un proceso de innovación que continuará durante los próximos meses.
Las conclusiones obtenidas permitirán definir un MVP (Producto Mínimo Viable) que posteriormente será construido y testado con vendedores y vendedoras en entornos reales.
Porque innovar no consiste únicamente en tener buenas ideas. Consiste en construirlas, probarlas, aprender de ellas y hacerlo junto a las personas que las utilizarán cada día.
Y eso es exactamente lo que ocurrió durante esta jornada.





